En un contexto de emergencia climática, en el que las altas temperaturas, las olas de calor y las sequías son cada vez más recurrentes, la climatización y el acceso al agua se convierten en uno de los mayores desafíos de la sociedad y en una de las principales adaptaciones que deben llevar a cabo las personas en sus hogares. Sin embargo, este acceso no está garantizado ni es universal, ni siquiera en las ciudades de países desarrollados.
Un equipo de expertos, liderado por un investigador de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha puesto sobre la mesa el vínculo entre seguridad hídrica y la adaptabilidad de los hogares en los núcleos urbanos del norte global, formado por los Estados de América del Norte y Europa, entre otros, ante el calor y las altas temperaturas en un contexto de emergencia climática.
Este trabajo, publicado en acceso abierto en la revista npj Urban Sustainability, del grupo Nature, ofrece un análisis crítico sobre el acceso al agua segura y adecuada para una vida plena, un factor clave para la adaptación al calor extremo y crónico, especialmente en las ciudades. Y que no se cumple en todas las ciudades, ni siquiera en las más ricas.
En los países del norte global, se asume el acceso al agua como un elemento garantizado; sin embargo, la realidad lo desmiente. Principalmente, porque el agua es un recurso crítico para adaptarse a las elevadas temperaturas, especialmente para quienes no tienen otras opciones debido a la pobreza energética o la precariedad habitacional.
Según los autores, el calor extremo es un fenómeno que actualmente ya ha llegado «para quedarse». Y el agua es, todavía más si cabe, esencial para garantizar la adaptación al calor en las ciudades, tanto en espacios públicos como en los hogares. Por ejemplo, los autores constatan que, en lugares del sur de Europa, como la ciudad de Barcelona, y más allá de la ingesta de agua, prácticas como ducharse, acudir a piscinas públicas o recurrir a fuentes públicas se encuentran entre las estrategias más habituales de adaptación al calor extremo en zonas socialmente vulnerables (Fuente: UOC. Foto: Katine Designe).
