Al frente de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea se encuentra el español Daniel Calleja, un cargo desde el que gestiona el conjunto de las estrategias ambientales de la UE que incluyen, entre otros campos, la gestión de los residuos, el reciclaje, los planes europeos para la implantación de la economía circular, la calidad del aire en las ciudades, etc. Aprovechando uno de sus viajes a España, le hemos entrevistado para conocer más de cerca la hoja de ruta definida sobre la gestión de los residuos en las ciudades.

¿Qué tiene que hacer España para cumplir con la normativa del nuevo paquete de economía circular de la Unión Europea?

España está haciendo esfuerzos para que se pueda promover más la economía circular. Hubo un gran pacto por la economía circular, que se firmó con la entonces ministra Isabel García Tejerina, y con el comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca, Karmenu Vella, con muchas empresas, organizaciones locales, sindicales y fundaciones, para desarrollar la economía circular. E concepto de la economía circular no solo se aplica a la gestión de los residuos, sino que también es ecodiseño, contratación pública verde, ecoetiquetado… Toda una serie de medidas para cambiar el actual modelo económico-productivo.

¿Cuál es la valoración desde la Comisión Europea sobre las ciudades españolas?

En las ciudades españolas tenemos ejemplos muy positivos. Vitoria-Gasteiz ha sido Capital Verde Europea hace unos años y es una ciudad que ha apostado por el medio ambiente y por la sostenibilidad. Yo creo que las ciudades españolas son cada vez más conscientes de que tienen que hacer un esfuerzo para cambiar. En este cambio hay tres áreas muy concretas, y una es los residuos. España está todavía en unas cifras muy inferiores a la media europea en cuanto al reciclaje de residuos y hay mucho trabajo por hacer. Tenemos todavía muchísimos vertederos, pero lo que propone la UE es que de aquí a 2035 la cifra de máximo de residuos municipales que vayan a vertedero baje a un 10%.

¿Cómo vamos a llegar en España a estas cifras?

A lo largo de los próximos años, hay que hacer un esfuerzo de inversiones públicas y de legislación más exigente. Hay que trabajar en la educación, en fomentar los sistemas de recogida separada y en la responsabilidad extendida d los productores. Y hay ejemplos de países que con voluntad política y con las medidas concretas realmente tienen resultados muy positivos. Lo mismo en el reciclaje. España está todavía lejos de la cifra europea y en los próximos años habrá que duplicar esa tasa.

¿Cómo de importante es la separación en origen de la fracción orgánica que la mayoría de ciudades todavía no han incorporado?

Es muy importante. Todo empieza por cómo se recoge el material para reciclarlo. Y también con el ecodiseño. Tenemos que trabajar con ciclos de vida del producto y con soluciones inteligentes. Pero también es verdad que en la innovación, en las nuevas tecnologías, hay muchísimas oportunidades y muchísimas soluciones que estamos viendo  que los municipios están poniendo en marcha para hacer este gran cambio. Hace poco visitaba el laboratorio de economía circular de Ecoembes, en Logroño,y es un ejemplo de toda una serie de medidas de innovación, de investigación y de trabajar incluso con las universidades, con las empresas y con los ayuntamientos, para poner en marcha soluciones más sostenibles.

¿Qué puede pasar si España no cumple con las nuevas exigencias de la UE en materia de residuos?

La Comisión tendrá entonces que aplicar la normativa comunitaria, pero lo que queremos hacer es que esto no sea sólo un ejercicio jurídico. Al mismo tiempo hay muchos fondos, mucha financiación europea. Tanto la financiación regional, con fondos europeos, puede ayudar a las ciudades, como también todo lo que es apoyo a la innovación y a soluciones sostenibles. La legislación, además, cumple su papel, igual que la responsabilidad extendida del productor y los sistemas de recogida separada. En Europa acabamos de cambiar toda la normativa de residuos, para reforzarla y hacerla más estricta, porque de lo que se trata  no es sancionar, sino estimular el cambio. En los próximos años, si se hacen las cosas  bien y se trabaja con las empresas, si se ponen inversión y medios públicos necesarios para cambiar los sistemas, se puede conseguir el cambio. Y hay que trabajar en la educación. El ciudadano tiene que concienciarse de que no se trata de obligaciones administrativas nuevas, sino que cuando se es más responsable se protege más el medio ambiente.

Texto y Fotos: ICS Comunicación/Marta Montojo

Escrito por espacioanepma

Blog de ANEPMA

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