José Vicente López, es profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Es también un experto en economía circular y responsable del Grupo de Innovación Ambiental (GIA) de la UPM, entre otras experiencias y responsabilidades. Por eso, es un perfil idóneo para que en esta entrevista nos cuente las necesidades y las tendencias de formación para los profesionales que trabajan en procesos de economía circular.

¿Crees que la economía circular es un proceso suficientemente conocido entre los profesionales de la gestión de residuos? ¿Y entre la ciudadanía en general?

Entiendo que el concepto de economía circular (EC) sí es conocido entre los profesionales de la gestión de residuos, lo que ocurre es que tal vez haya una GAP entre el profesional y los objetivos de las organizaciones a las que pertenecen. Por ejemplo, no se puede circunscribir la EC solamente al reciclaje, o solamente a la prevención, por poner un ejemplo, sino que todo el concepto ha de aplicarse a la gestión en su conjunto y ese es el punto más complicado de comprender.

Respecto a la ciudadanía en general, creo que no. Lo que llega es un conceto muy simplificado y casi sin contenido, se le puede llamar “circular” a cualquier cosa que se haga, pero sin un sentido ni finalidad. Los medios de comunicación masivos o generalistas deberían jugar un papel muy importante en la explicación de este concepto y forma de economía.

Como miembro del mundo universitario, ¿cómo consideras que se podrían mejorar los conocimientos de los profesionales de la gestión ambiental sobre la economía circular?

La pregunta anterior se refería a los profesionales del sector de residuos, pero es pertinente esta pregunta en cuanto a profesionales de la gestión ambiental, porque la EC no sólo se refiere a residuos, sino a recursos materiales incluyendo el agua, subproductos, energía y forma de consumir.

Aquí si veo un claro déficit formativo. La formación de profesionales en activo no pasa por la realización de un Máster o similar, sino por formaciones especializadas de ciclo corto y sectoriales. Es un cambio en el paradigma formativo, por cuanto siempre contamos las mismas cosas a las mismas personas y nos alejamos de formar a profesionales de otros sectores. Por ejemplo, técnicos de medio ambiente en una empresa de comunicaciones o de transporte de personas, intuyo un déficit claro de conocimientos en EC como para aplicarlo a su empresa o actividad de una manera efectiva

Teniendo en cuenta las actuales opciones para formarse en economía circular ¿qué crees que falta o cómo se podría mejorar lo ya existente?

Las universidades y otras entidades formativas han apostado por la formación propia o de sus recién egresados en esta materia. Sólo hay que ver la oferta formativa de másteres o cursos de especialización genéricos en EC. Esto es bueno, pero no es suficiente.

Contra más nuevos profesionales de la EC saquemos al mercado laboral, mejor. Los resultados se irán viendo a medio y largo plazo, al fin y al cabo se trata de transicionar de un modelo lineal a otro circular. Pero falta esa pata de profesionalidad y de formación más cercana a las empresas y a las administraciones públicas, en particular, para las entidades locales, enfocando la formación clásica hacia una más colaborativa donde la generación de ideas y la innovación sea el eje central y el profesorado clásico pase a ser un dinamizador más que un conferenciante unidireccional.

Es complicado realizar esto en las universidades públicas, por ejemplo, salvo que se vaya a programas propios flexibles fuera de la oficialidad, mucho más rígida y limitada en su alcance. La relación entre universidad y empresa es esencial para lograr este objetivo formativo.

¿Hacia dónde crees que irá en un futuro cercano la demanda profesional en temas de economía circular y, por tanto, la demanda formativa?

Tenemos una situación coyuntural actualmente que no permite tener claras las prioridades. Todo lo relacionado con el cambio climático, gestión del agua, gestión de la biodiversidad, alimentación, materiales y su recuperación, etc., generará acciones prioritarias para la humanidad donde serán necesarias soluciones circulares. La EC es transversal, por lo que si de una manera efectiva se apuesta por ella desde todos los ámbitos de la economía, el “Gestor de Economía Circular” será un profesional muy demandado, con una función principal de gestión y organización de las distintas acciones, fases y procesos en el desarrollo de dichas estrategias circulares y se especializaría en el sector en concreto en el que actuase.

En otros ámbitos laborales, se demandarán ecodiseñadores de plástico; gestores de materia orgánica; gestores de residuos; tasadores de productos y piezas antiguas y Rental (reutilización), y consultores de estrategias de sostenibilidad, de eficiencia energética y desarrollo turístico, así como técnicos especialistas en ecoturismo; mecánicos de vehículos eléctricos e híbridos; mecánicos de vehículos con gas y vehículos de hidrógeno; reacondicionadores de repuestos y recambios reciclados, y teleasistencia en la reparación de ordenadores y otros artículos domésticos, todo ello por poner algunos ejemplos.

Finalmente, ¿cuáles son los grandes retos que tenemos para afrontar el cambio de paradigma en cuanto a los actuales modelos de gestión de los residuos?

Todos los que se quieran, la imaginación es infinita, tan sólo lo limita la cuestión económica. Bajando a la realidad y sin tener en cuenta el cumplimiento de objetivos 2030 y 2035 en cuanto a reciclaje y vertido de residuos, entiendo que los retos básicos son: en recogida, la electrificación de la flota; en canales de generación, clarificación de materiales generados a nivel industrial y comercial; a nivel ciudades, la gestión de la materia orgánica y su transformación en productos de valor añadido; a nivel de ciudadanía, mayor concienciación y nuevas pautas de consumo; a nivel empresarial, transformación de estructuras para producciones de productos y servicios circulares, basados en el ecodiseño; a nivel administración, potenciar el cambio a través de la compra pública verde y adaptación de los pliegos de prescripciones técnicas particulares a la economía circular.  Son muchos los retos, pero al menos, podríamos empezar por aquí.

Escrito por espacioanepma

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