La Comisión Europea acaba de presentar un documento de reflexión en el que se proponían tres diferentes opciones para que Europa aborde los retos que le quedan pendientes en materia de sostenibilidad -impulsar la economía circular, generalizar la agricultura ecológica, mejorar la eficiencia energética y paliar las desigualdades, entre otros- a fin de cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Estas tres opciones presentadas por la CE consistían en un escenario más ambicioso -el cual España ya se ha comprometido a apoyar-, que sugería definir unos objetivos específicos para cada uno de los Estados miembro; y dos menos vinculantes que planteaban, o bien dejar que los ODS continúen inspirando las decisiones políticas de la CE, pero sin forzar a ningún Estado miembro a avanzar hacia el cumplimiento colectivo de los mismos; o bien continuar trabajando en estos asuntos pero centrando los esfuerzos principalmente en el impulso a otros países que estén más atrás en el camino hacia los ODS.

Y es que, en estos momentos, la UE-27 lidera la carrera mundial en el seguimiento de la Agenda 2030 de la ONU y, de media, se lleva la puntuación más alta de los países evaluados en cuanto a fin de la pobreza (ODS1) y la segunda más alta en salud y bienestar (ODS3). Sin embargo, la UE tiene todavía algunas asignaturas pendientes y, de hecho, está detrás del resto del mundo en lo relacionado a la producción y consumo responsables (ODS12) y al mantenimiento de la vida submarina (ODS14). Por otro lado, existen en su seno “notables diferencias” entre los Estados miembro, por lo que también tendrá que esforzarse aún más en reducir la desigualdad (ODS10).

Algunas de las “claves” para encarar estos desafíos de manera transversal son, de acuerdo con la CE, la educación, la ciencia, la investigación, la innovación y, en definitiva, el conocimiento (con avances como la inteligencia artificial, que, —aseguran— “puede incrementar en gran medida la productividad en muchas áreas, desde la salud a la agricultura más eficiente”); la financiación y la fiscalidad ambiental, con sistemas tributarios y de precios que reflejen el coste real ambiental y social de la producción; la inclusión de estándares globales en el comercio que estén “en línea con los ODS”; la coherencia en la gobernanza política o la responsabilidad social corporativa en este ámbito.

Camino de los ODS, ¿dónde está Europa?

Con todas las cuestiones pendientes, lo cierto es que la UE progresa adecuadamente en la mayoría de ODS (sólo va hacia atrás en el ODS10, antes citado). Las mejoras se dan, sobre todo -y en este orden-, en lo que respecta a salud y bienestar de la ciudadanía (ODS3), educación (4), energía limpia y accesible (7), ciudades sostenibles (11), producción y consumo responsables (12), igualdad de género (5), trabajo decente y crecimiento económico (8), fin de la pobreza (1), alianzas (17), hambre cero (2), vida de ecosistemas terrestres (15) y, por último —aunque ello no quiere decir que esté más lejos de alcanzar este objetivo, sino que no ha progresado tanto en este ámbito— industria, innovación e infraestructura (9). En cuanto al resto de objetivos (6, 13, 14 y 16), el documento oficial expedido por la UE precisa que no dispone de suficientes datos (falta información sobre al menos el 25% de los indicadores)

Escrito por espacioanepma

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