El calentamiento global ya está teniendo y tendrá efectos dramáticos sobre los ecosistemas del planeta y sus habitantes. A la pérdida progresiva de la biodiversidad, con la extinción y la migración masiva de especies -y la aparición, en consecuencia, de especies invasoras- hay que sumar las amenazas que el cambio climático plantea para la humanidad, como son los impactos sobre la salud, la seguridad alimentaria, el empleo, la distribución de los recursos y la estabilidad política, entre otros aspectos socioeconómicos que se podrán ver afectados.

Mientras que muchas consecuencias del cambio climático ya son visibles, como el derretimiento de los polos, la subida del nivel del mar o la mayor frecuencia y virulencia de los huracanes -entre otras-, su magnitud y alcance podrán ser mucho mayores si el aumento de la temperatura del planeta no consigue limitarse a los 1,5ºC para 2100, tal como se planteó en el Acuerdo de París, sellado en 2015 y en vigor desde 2016.

Así lo asevera el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), un grupo de especialistas de la ONU que trabaja sobre esta materia y que ha dado la voz de alarma, una vez más, sobre la necesidad de actuar de manera inmediata y aplicando cambios “sin precedentes”. El documento, elaborado gracias a la colaboración de miles de expertos de todo el mundo, augura que, si los estados industrializados continúan emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual, el incremento de la temperatura podrá llegar a los 1,5ºC entre 2030 y 2052. Es decir, mucho antes de lo necesario para poder suavizar los daños.

La comunidad científica ha advertido de que, con dos grados de aumento de temperatura en 2100, las efectos serán mucho más catastróficos que en el objetivo del grado y medio. Por ejemplo, la subida del nivel del mar -un problema que ya está ocasionando el desplazamiento forzoso de personas incluso de países como EE.UU.- será 10cm mayor en el escenario de los 2ºC, lo que supone que estarán expuestas a los riesgos asociados 10 millones de personas más que si se limita a 1,5ºC.

Los arrecifes de coral de aguas cálidas, ya amenazados por la acidificación de los océanos -a causa del cambio climático-, corren el riesgo de desaparecer en un 70-90% si se llega al grado y medio de aumento de temperatura a 2100. Sin embargo, si se llega a los dos grados éstas especies desaparecerán casi por completo (más del 99%), pronostica el IPCC. Asimismo, la probabilidad de que el Océano Ártico se quede sin hielo marino en verano será, con un calentamiento global de 1,5ºC, una vez por siglo, mientras que con 2ºC sería una vez por década.

Pero todavía hay esperanzas. Si se actúa ya, con una transformación radical del modelo energético actual -en detrimento de los combustibles fósiles y en favor de las renovables-, y con un cambio de los hábitos y modos de transporte, entre otras medidas, se podrá frenar el aumento de temperatura y llegar a los 1,5 grados para 2100. “Química y físicamente es posible”, señalan desde el IPCC, pero se necesita reducir las emisiones de CO2 en un 45% para 2030 y a casi cero neto para 2050, lo que pasa necesariamente por desarrollar y aplicar técnicas para atrapar y fijar carbono, de forma que se retengan las emisiones restantes.

Escrito por espacioanepma

Blog de ANEPMA

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