La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha publicado un documento analizando si la Unión Europea podrá cumplir sus 29 objetivos para 2020 sobre protección del medio ambiente incluidos en el Séptimo Programa de Acción Ambiental.

Adoptar un modelo económico circular y bajo en carbono que minimice la explotación de los recursos naturales y erradique la contaminación del medio ambiente pasa por ganar eficiencia en el empleo de materiales y en el consumo energético, por destinar fondos públicos y privados a la protección de la naturaleza y por diseñar un sistema fiscal y un marco legal que favorezcan esta transición. Aunque no es fácil, en Europa este cambio hacia una economía más sostenible está obteniendo -lentamente- algunos resultados que nos acercan a las metas fijadas para 2020 en este sentido.

Por ejemplo, en lo que respecta a eficiencia en el empleo de los recursos, la UE mejoró su productividad en un 39% entre los años 2000 y 2017, gracias sobre todo a la reducción en la quema de combustibles fósiles pero también al menor uso de minerales no metálicos dado el declive en la industria de la construcción, altamente intensiva en el empleo de materiales, a partir de 2008. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) augura que esta tendencia continuará, de forma que la productividad en el uso de recursos aumentará cerca de un 1% por año.

Así lo asevera el último informe de indicadores de la AEMA, que examina el progreso de la UE y sus Estados miembro para alcanzar los 29 objetivos de políticas ambientales fijados para 2020 en el marco del 7º Programa de Acción Ambiental (EAP, por sus siglas en inglés).

Ruta 2020

El documento divide los 29 objetivos en tres áreas de prioridad: una primera, que comprende las metas fijadas para proteger, conservar y fortalecer el capital natural de la UE; una segunda, con las que se busca transformar la economía de la UE en una verde, baja en carbono, eficiente en el uso de los recursos y competitiva; y una tercera, con los objetivos que velan por el bienestar de la ciudadanía europea frente a los riesgos de salud asociados a la presión sobre el medio ambiente.

Los datos revelados ponen de manifiesto los puntos álgidos y puntos débiles de la UE en su camino hacia la sostenibilidad. Según se desprende del informe, la UE destaca, por ejemplo, en gasto público y privado en la protección del medio ambiente, gracias a medidas como la decisión de destinar al menos el 20% del presupuesto 2014-2020 a las actividades relacionadas con el cambio climático. También está previsto que cumpla su meta de 2020 relativa a la calidad del agua de las playas, ríos y lagos (zonas de baño), así como la de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (si bien es cierto que la bajada en las emisiones se ha ralentizado en los últimos años, incluso aumentándose éstas en 2017). En el consumo de energía renovable, la UE prevé cumplir su meta de que en 2020 un 20% de su consumo energético sea de origen renovable. Y en el reciclaje de los residuos urbanos, que ha ido aumentando con cierta estabilidad en los últimos años, también se espera lograr el objetivo de reciclar el 50% de los materiales de los RSM (aunque no todos los Estados miembro están igualados en sus progresos hacia este fin).

Principales desafíos

Sin embargo, según la AEMA, estamos todavía lejos de lograr metas como la que busca una reducción absoluta y per capita de generación de residuos, pues, al contrario de lo ideal, la tendencia de los últimos años refleja un aumento en la producción de los mismos. Tampoco el estrés hídrico en Europa está viendo mejoras significativas, dada la presión de la agricultura intensiva, el aumento de la población y el cambio climático. En cuanto a la eficiencia energética, aunque se produjo una reducción de consumo desde el año 2005, los cambios en el estilo de vida, el aumento en la actividad de la ciudadanía y los inviernos ligeramente más fríos de 2015, 2016 y 2017 llevaron a un incremento en el consumo energético.

Otros puntos flacos de la UE en materia medioambiental es la contaminación acústica, el consumo de productos animales (mientras que para 2020 se planteaba una reducción en la producción de alimento animal, se prevé un incremento en el consumo en el periodo 2014-2020), así como la fiscalidad ambiental (donde no se han visto mejoras), la contaminación atmosférica en zonas urbanas, el uso de químicos peligrosos, etc.

Escrito por espacioanepma

Blog de ANEPMA

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